Cultura General, Já.

Yo también lo creo, ¿por qué los niños odian lo que estudian? En mi caso, yo odiaba lo que estudiaba en la escuela porque no le encontraba ni sentido ni utilidad, no veía de qué me servía todo lo que estaba estudiando, y los profesores cuando les preguntaba “¿Y esto para que sirve?” me respondían “Cultura General” Cultura General. ¡Toma Ya!. ¿Para qué quiere un niño de siete/ocho/nueve/diez/once años “cultura general”? Tendrá que aprender primero las cosas prácticas de la vida, tendrá que aprender a desenvolverse en la vida y conocerla. Tendrá primero que asentar unas bases, antes de enseñarles “cultura general”

Y en el caso de que queramos enseñarles algo con una aplicación más compleja en la vida, no lo llamemos cultura general y nos quedemos tan anchos, busquemos el objetivo y la aplicación práctica de lo que enseñamos y dejémoselo claro a nuestros alumnos. Si ellos le encuentran el sentido práctico a lo que estudian, a lo que leen, si se sienten identificados o ven que van a poder vivir algo semejante, si lo experimentan, descubren y viven estarán mucho más motivados y receptivos a la hora de estudiar. ¿Por qué vamos a explicar las partes de un árbol de una foto que no es real, pudiendo salir a la calle a experimentar cada una de sus partes? ¿No es un aprendizaje más significativo? Los alumnos aprenderán mucho mejor experimentando, descubriendo, viviendo y tocando en lugar de estar memorizando. Aprovechemos los recursos que tenemos a nuestro alrededor, salgámonos de lo “habitual”.

De vez en cuando, al menos una vez por semana, podríamos dejar una hora libre para hablar de temas que les interesen realmente y/o hablar de temas que les surjan dudas, hacer debates que les hagan sentir curiosidad por un tema. Ellos están explorando la vida. Si nosotros como adultos tenemos infinidad de preguntas y dudas que nos gustarían que se resolviesen, ellos que aún no han recorrido ni la mitad del camino que su maestro, tienen infinidad de dudas. Es interesante también que entre ellos compartan sus razonamientos y cuestiones y se ayuden para llegar a conclusiones.

Esto lo podemos hacer también con la lectura. Podemos leerles libros sin ninguna intención moralizante y sin explicarles nosotros las enseñanzas (directas o indirectas) que podemos obtener del libro. Como en el caso de “Los tres cerditos” donde un alumno en su trabajo de fin de grado (si mal no recuerdo) seleccionó unos colegios, a la mitad de ellos les pidió que trabajasen el cuento de los tres cerditos, y a la otra mitad les pidió que no lo trabajasen. Cuando este alumno fue a las escuelas a trabajar él la historia, y preguntó que habían entendido del libro, las respuestas de unos colegio y otros fueron totalmente distintas y llamativas. En los colegios donde se había trabajado el cuento, la enseñanza que sacaban era “hay que esforzarse y trabajar”. En cambio en las escuelas donde no se había trabajado el cuento, tras leerlo les preguntaron que habían entendido, la respuesta de los alumnos fue algo así como “no tenemos que preocuparnos, ya que nuestros hermanos nos van a proteger” Aquí está la diferencia entre las conclusiones que obtienen los niños por ellos mismos y las conclusiones que hacemos que saquen, ¿No es mejor que desarrollen ellos su propia imaginación y saquen primero sus propias conclusiones? Debemos dejar que los niños imaginen libremente cuando les contamos un cuento y que hagan ellos sus propias reflexiones, las cuales poco a poco irán madurando y puliéndose, pero si les privamos de reflexionar desde pequeños, no aprenderán.

Leer y contar cuento es muy importante, pero es importante cuando no tenemos objetivos del tipo: “rellena la ficha” “contesta con tus palabras” “haz un resumen del libro” “examen de lo que has leído” Es importante para que desarrollen su gusto por la lectura, para que disfruten, para entretenerse, es importante para que se introduzcan en mundos de fantasía e imaginación, es importante para desarrollar una actitud crítica, para que desarrollen sus gustos, para que tengan autonomía de decisión,  para trabajar  modelos de expresión. Es importante para COMPRENDER. Comprender no es ni memorizar ni repetir. No basta con leer, hay que reflexionar, relacionarlo e interactuar con la sociedad. La comprensión se genera por la interacción entre el lector y la obra en un espacio, tiempo y situación determinados, únicos e irrepetibles. El lector aporta a la comprensión todos los conocimientos previos que posee, interpretando así lo leído. Por muy complejo que parezca, esto los niños aprenden poco a poco, pero si se lo imponemos y obligamos les estaremos privando de un derecho y unas oportunidades magníficas.

Reflexiones absurdas de lo absurdo

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